La revista espe­cial­iza­da en cien­cia The Lancet pub­licó los resul­ta­dos de un análi­sis de datos de pacientes jóvenes que nece­si­taron aten­ción de cuida­dos inten­sivos en Esta­dos Unidos.

En la pub­li­cación se rela­ta que cuan­do ini­ció la epi­demia de COVID-19 en ese país, se iden­ti­ficó a la población adul­ta may­or como el prin­ci­pal grupo de ries­go ante los efec­tos del nue­vo coro­n­avirus. Sin embar­go, con el paso de las sem­anas, se detec­tó que los jóvenes con obesi­dad tam­bién son propen­sos a pre­sen­tar com­pli­ca­ciones cuan­do se con­ta­gian del SARS-CoV­‑2.

La revista británi­ca recoge que el Hos­pi­tal Johns Hop­kins, reg­istró ingre­sos de pacientes jóvenes al área de tratamien­tos inten­sivos, muchos de ellos con obesi­dad, a fines de mar­zo de 2020: “Este ries­go es par­tic­u­lar­mente rel­e­vante en los EE. UU. Porque la preva­len­cia de la obesi­dad es de alrede­dor del 40%, frente a una preva­len­cia del 6,2% en Chi­na, 20% en Italia, y 24% en España”.

En la pub­li­cación de EL UNIVERSO ¿Qué fac­tores de ries­go pre­sen­ta el grupo de 20 a 49 años ante el coro­n­avirus? espe­cial­is­tas médi­cos expli­can que el sobrepe­so o la dia­betes pueden dese­qui­li­brar el sis­tema inmu­ni­tario del organ­is­mo.

El doc­tor Car­los Solís, jefe del depar­ta­men­to de Endocrinología del Hos­pi­tal Gen­er­al Los Cei­bos, expli­ca a este diario que esa condi­ción aumen­ta las prob­a­bil­i­dades de con­ta­gio del virus SARS-CoV­‑2 y de la gravedad de sus efec­tos.

“Lo más grave es la grasa que se ubi­ca alrede­dor de los órganos prin­ci­pales, porque este adipoc­i­to, que pen­sábamos que era una célu­la vaga, que nos hacía ver menos boni­tos ‑si cabe el tér­mi­no- es una célu­la alta­mente acti­va, que pro­duce más de 20 sus­tan­cias difer­entes, entre estas, pro­teí­nas inflam­a­to­rias, cito­quinas, fac­tores que des­en­ca­de­nan infla­mación”, advierte Solís y añade que estas sus­tan­cias dese­qui­li­bran las fun­ciones del organ­is­mo, como el sis­tema inmune.

“Al infla­marse, está en pre­dis­posi­ción a hac­er hiperten­sión, dia­betes, las dos cosas, pre­sen­tar trastornos de coag­u­lación, infar­tos de man­era súbi­ta, trom­bos al pul­món, der­rames cere­brales, una gama de más de 20 a 30 cánceres aso­ci­a­dos a obesi­dad”.

The Lancet men­ciona en su pub­li­cación que en el análi­sis de datos se cor­rela­cionó el índice de masa cor­po­ral (IMC) con la edad en pacientes con COVID-19 ingre­sa­dos ​​al área de cuida­dos inten­sivos de los hos­pi­tales uni­ver­si­tar­ios en Johns Hop­kins, Uni­ver­si­dad de Cincin­nati, Uni­ver­si­dad de Nue­va York, Uni­ver­si­dad de Wash­ing­ton, Flori­da Health y Uni­ver­si­ty of Penn­syl­va­nia.

La adquisi­ción de dichos datos, se indi­ca, fue aproba­da por la Jun­ta de Revisión Insti­tu­cional de la Uni­ver­si­dad Johns Hop­kins. En ese con­jun­to de “datos de 265 pacientes (58% pacientes mas­culi­nos), encon­tramos una cor­relación inver­sa sig­ni­fica­ti­va entre la edad y el IMC, en el que las per­sonas más jóvenes ingre­sadas en el hos­pi­tal tenían más prob­a­bil­i­dades de ser obe­sas. No hubo difer­en­cia por sexo… Con­cluimos que en pobla­ciones con una alta preva­len­cia de obesi­dad, el COVID-19 afec­tará a las pobla­ciones más jóvenes más de lo que se infor­mó ante­ri­or­mente”. (I)

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