Actu­al­iza­do

Sigue sin estar claro el papel de este ani­mal en la aparicin de Covid-19, pero una inves­ti­gacin pub­li­ca­da en ‘Nature’ ha encon­tra­do que son por­ta­dores de var­ios coro­n­avirus rela­ciona­dos con el SARS-CoV­‑2


Un pan­goln ‘garfio’ en el zool­gi­co de Sin­ga­pur.
H. H. YOUNG EFE

El pan­goln es, des­pus de los mur­cila­gos, el mam­fero ms estrechamente vin­cu­la­do a los coro­n­avirus, segn rev­ela un estu­dio pub­li­ca­do hoy en Nature. La inves­ti­gacin no con­cluye que este ani­mal sea el ori­gen de la pan­demia, pero s advierte de que si no se restringe de man­era ms firme su ven­ta en los mer­ca­dos de ani­males sal­va­jes vivos, hay ries­go de que sur­ja otro patgeno que se trans­mi­ta al ser humano.

La inves­ti­gacin que se ha hecho pbli­ca hoy indi­ca que los coro­n­avirus ais­la­dos de pan­goln no renen todas las car­ac­ter­sti­cas del que est cau­san­do la pan­demia actu­al, el SARS-CoV­‑2, y por eso no con­cluye que estos ani­males hayan sido claves en el con­ta­gio al hom­bre. Pero el ani­mal suma pun­tos para ser esa pieza que fal­ta en el rompecabezas de cmo sur­gi este nue­vo virus.

La comu­nidad cient­fi­ca se incli­na a pen­sar que los mur­cila­gos son el reser­vo­rio prob­a­ble del SARS-CoV­‑2, pero an no han clar­i­fi­ca­do si hubo otro ani­mal, el hospedador inter­me­dio, entre este mam­fero y el hom­bre.

De momen­to, el pan­goln es el nico mam­fero, adems del mur­cila­go, donde se han encon­tra­do coro­n­avirus rela­ciona­dos con el SARS-CoV­‑2.

No es la primera vez que el pan­goln est en el pun­to de mira en la pan­demia. En febrero, cient­fi­cos de la Uni­ver­si­dad de Agri­cul­tura del Sur de Chi­na expusieron que era el hospedador inter­me­dio de la trans­misin. Se basa­ban en una com­para­cin del geno­ma de un coro­n­avirus ais­la­do que result en un 99% idnti­co al SARS-CoV­‑2. No obstante, estos resul­ta­dos fueron cues­tion­a­dos al no haberse pub­li­ca­do en una revista cient­fi­ca.

Aho­ra, esta inves­ti­gacin que s ha con­ta­do con revisin de exper­tos ha anal­iza­do a 18 pan­go­lines malayos (Man­is javan­i­ca) que se haban intro­duci­do de con­tra­ban­do en Chi­na. El com­er­cio con esos ani­males est pro­hibido en ese pas, pero su arrai­go en la med­i­c­i­na tradi­cional y en las cos­tum­bres culi­nar­ias expli­ca que no sea infre­cuente encon­trar­los en el mer­ca­do negro.

Los inves­ti­gadores, encabeza­dos por Yi Guan, de la Uni­ver­si­dad de Hong Kong y en estrecha colab­o­racin con el vir­l­ogo evo­lu­ti­vo Edward Holmes, de la Uni­ver­si­dad de Sid­ney, detec­taron coro­n­avirus rela­ciona­dos con el SARS-CoV­‑2 en cin­co de esos 18 ani­males estu­di­a­dos. El mis­mo tipo de virus se encon­tr en tres de otros 12 pan­go­lines proce­dentes de otro con­tra­ban­do.

La secuen­cia del ARN de los virus ais­la­dos guar­da una simil­i­tud de entre el 85% y el 92% con el SARS-CoV­‑2. De hecho, la parte del geno­ma que cod­i­fi­ca para la regin del virus donde se une a la clu­la que infec­ta es espe­cial­mente pare­ci­da a la del SARS-CoV­‑2.

Al respec­to, uno de los autores, Holmes, comen­ta que “el papel que jue­gan los pan­go­lines en la aparicin del SARS-CoV­‑2 (la causa de la Covid-19) an no est claro. Sin embar­go, es sor­pren­dente que los virus de pan­goln con­tengan algu­nas regiones gen­mi­cas que estn muy rela­cionadas para el virus humano. La ms impor­tante de estas es el dominio de unin al recep­tor que dic­ta cmo el virus puede unirse e infec­tar clu­las humanas”.

No obstante, el virus del pan­goln carece de una alteracin espec­fi­ca que s tiene el coro­n­avirus humano, por lo que, insis­ten estos autores, se pone en duda su papel orig­i­nario en la trans­misin pand­mi­ca.

Holmes advierte en un comen­tario en la revista Cell apare­ci­do tam­bin hoy que “est claro que la vida sil­vestre con­tiene muchos coro­n­avirus que poten­cial­mente en un futuro podran sur­gir en humanos. Una lec­cin cru­cial de esta pan­demia para ayu­dar a pre­venir la prx­i­ma es que los humanos deben reducir su exposicin a la vida sil­vestre, por ejem­p­lo, pro­hi­bi­en­do los mer­ca­dos moja­dos [lla­ma­dos as porque sus tra­ba­jadores los limpian echan­do cubos de agua] y el com­er­cio de vida sil­vestre”.

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