(CNN) — No mucho después de que ter­mine el Día de San Valen­tín, un aster­oide masi­vo de un esti­ma­do entre 439 a 989 met­ros de largo pasará por la Tier­ra alrede­dor de las 6:05 a.m. ET el sába­do. Según el ran­go de tamaño, podría ser entre el tamaño de un puente col­gante y más alto que un ras­ca­cie­los.

Pero los exper­tos del Cen­tro de Estu­dios de Obje­tos Cer­canos a la Tier­ra de la NASA dicen que no esta­mos en peli­gro.

El aster­oide pasará den­tro de 5.777.544 km de la Tier­ra. Eso es 15 veces la dis­tan­cia de la Tier­ra a la Luna, según la NASA.

El aster­oide, cono­ci­do como 2002 PZ39, ha sido ras­trea­do des­de su des­cubrim­ien­to en agos­to de 2002 y su órbi­ta y trayec­to­ria son bien cono­ci­das. Las obser­va­ciones de este paso en par­tic­u­lar comen­zaron en el Obser­va­to­rio de Areci­bo en Puer­to Rico el 11 de febrero y con­tin­uarán has­ta el 17 de febrero.

El Minor Plan­et Cen­ter ha clasi­fi­ca­do el 2002 PZ39 como un “Aster­oide Poten­cial­mente Peli­groso”, según la NASA. Eso es cier­to para cualquier obje­to de más de 149 met­ros que se acer­ca a la Tier­ra den­tro de 7.402.982 mil­lones de kilómet­ros. Pero según la trayec­to­ria del aster­oide, no debería acer­carse más de lo esper­a­do.

Unos cuan­tos aster­oides más, den­tro del ran­go de una casa al tamaño de un avión, tam­bién pasarán por la Tier­ra el domin­go y lunes, y el más cer­cano lle­gará a 2.250.000 kms de la Tier­ra el lunes.

Casual­mente, el sába­do se cumple el sép­ti­mo aniver­sario des­de que un aster­oide ingresó a la atmós­fera de la Tier­ra sobre Chelyabin­sk, Rusia en 2013. Explotó en el aire, liberan­do de 20 a 30 veces más energía que la de las primeras bom­bas atómi­cas y generan­do un bril­lo may­or que el del Sol. Dañó más de 7.000 edi­fi­cios e hir­ió a más de 1.000 per­sonas. La onda expan­si­va rompió las ven­tanas a 93 kms de dis­tan­cia.

Además de ras­trear obje­tos cer­canos a la Tier­ra que podrían rep­re­sen­tar una ame­naza, la NASA y otras agen­cias actual­mente tienen misiones en cur­so para estu­di­ar aster­oides cer­canos a la Tier­ra y mit­i­gar poten­cial­mente el peli­gro de una col­isión.

Cono­cer el tamaño y la órbi­ta de un aster­oide es la batal­la prin­ci­pal, ya que esto per­mite la predic­ción de obje­tos cer­canos a la Tier­ra.

En pocos años, el Gran Tele­sco­pio de Estu­dio Sinóp­ti­co (LSST por sus siglas en inglés) se pon­drá en línea y per­mi­tirá el des­cubrim­ien­to de dece­nas de miles de aster­oides en órbitas que podrían acer­car­los a la Tier­ra, dijo Ed Lu, direc­tor ejec­u­ti­vo del Insti­tu­to de Aster­oides y exas­tro­nau­ta de la NASA.

“Es un momen­to emo­cio­nante para la defen­sa plan­e­taria porque esta­mos al bor­de de una inun­dación abso­lu­ta de nuevas obser­va­ciones que nos per­mi­tirán ras­trear 10 veces más aster­oides de los que hemos ras­trea­do antes”, dijo Lu. “En unos dos años, el LSST se encen­derá y su tasa de des­cubrim­ien­to será may­or que la del resto de los tele­sco­pios com­bi­na­dos. En el primer año, encon­trará dece­nas de miles de aster­oides y podrá ras­trear­los”.

Misiones como OSIRIS-REx de la NASA y Hayabusa2 de Japón están explo­ran­do aster­oides en nue­stro sis­tema solar y tienen como obje­ti­vo devolver mues­tras a la Tier­ra en los próx­i­mos años. La cámara de obje­tos cer­canos a la Tier­ra, lla­ma­da NEO­Cam, está car­ac­ter­i­zan­do obje­tos cer­canos a la Tier­ra.

Tam­bién se planean otras misiones. El DART de la NASA, que sig­nifi­ca Prue­ba de Redi­rec­cionamien­to de Doble Aster­oide, es una prue­ba de defen­sa plan­e­taria para evi­tar que un aster­oide golpee la Tier­ra. DART, que tiene una ven­tana de lan­za­mien­to que se abrirá en julio de 2021, vis­i­tará un sis­tema de aster­oides bina­rios donde dos aster­oides se orbi­tan entre sí y bus­cará desviar un pequeño aster­oide.

DART se estrel­lará con­tra una luna del aster­oide Didy­mos, cer­cano a la Tier­ra, que es com­pa­ra­ble en tamaño a un aster­oide que podría rep­re­sen­tar una ame­naza.

La mis­ión com­ple­men­taria Hera de la Agen­cia Espa­cial Euro­pea medirá con pre­cisión cómo cam­bió la veloci­dad del aster­oide más grande y estu­di­ará el cráter de impacto de DART en la luna.

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