En el día de los enam­ora­dos, anal­izamos a qué nos exponemos cuan­do pub­li­camos infor­ma­ción per­son­al en apli­ca­ciones de citas como Tin­der y por qué es impor­tante eval­u­ar qué com­par­tir.

Ya sea por timidez, por opti­mizar el tiem­po, por gus­to pro­pio o como sug­iere Micaela Amore en su char­la TED, por que “hoy existe una for­ma dis­tin­ta de cono­cer a las per­sonas en com­para­ción a cómo lo hacíamos hace unos años”, cada vez se suman más per­sonas al uso de apli­ca­ciones de citas como Tin­der, Happn, Lovo, entre otras tan­tas. Sin embar­go, muchos de los mil­lones de usuar­ios que uti­lizan estas apps no se detienen a pen­sar en la infor­ma­ción que expo­nen en ellas ni en las posi­bles con­se­cuen­cias de pub­licar infor­ma­ción per­son­al al alcance de cualquier usuario. Por eso, en este artícu­lo expli­care­mos la impor­tan­cia de eval­u­ar qué infor­ma­ción esta­mos pub­li­can­do y cuáles son los ries­gos aso­ci­a­dos para que sea, cuan­do menos, una decisión con­sciente.

Sabe­mos que gener­ar un per­fil en Tin­der es muy sen­cil­lo. Solo bas­ta con vin­cu­lar nues­tra cuen­ta con nue­stro per­fil de Insta­gram o Face­book, pero tam­bién debe­mos pen­sar que tan­to en Face­book como en Insta­gram se alma­ce­nan fotos e infor­ma­ción per­son­al rela­ciona­da a nue­stros gus­tos e intere­ses que quizás no quer­e­mos com­par­tir. Sobre todo si ten­emos en cuen­ta que mucha de esta infor­ma­ción que­da expues­ta públi­ca­mente y puede ser uti­liza­da por per­sonas u orga­ni­za­ciones para los más diver­sos fines, muchos de los cuales quizás no imag­inábamos.

Tam­bién es cier­to que podemos crear una cuen­ta úni­ca en Tin­der, pero la may­oría de las veces los usuar­ios ter­mi­nan optan­do por la opción más fácil y ráp­i­da: vin­cu­lar con una cuen­ta ya exis­tente, aunque en la may­oría de los casos, sin con­sid­er­ar qué infor­ma­ción de la red social quedará vis­i­ble en la app de citas. A esta infor­ma­ción debe­mos sumar la infor­ma­ción adi­cional que Tin­der solici­ta, que tal como podemos obser­var en el sigu­iente ejem­p­lo de las con­fig­u­ra­ciones de Tin­der, es mucha la can­ti­dad de infor­ma­ción acer­ca de nosotros que podemos com­par­tir en la app si com­ple­ta­mos todos los cam­pos disponibles.

Ejem­p­los sobre la infor­ma­ción que los usuar­ios de Tin­der mues­tran de man­era públi­ca tras com­ple­tar sus per­files.

Como vemos, no son pocos los datos recaba­dos por la apli­cación, o por lo menos más que los sufi­cientes para armar un ataque de phish­ing dirigi­do. Por lo tan­to, los usuar­ios deben ser con­scientes de los ries­gos aso­ci­a­dos a la pub­li­cación de infor­ma­ción per­son­al, ya que nun­ca se sabe qué puede pasar con esa infor­ma­ción o cómo la uti­lizan.

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De hecho, recien­te­mente se cono­ció la noti­cia de que la Comisión de Pro­tec­ción de Datos (DPC, por sus siglas en inglés) de Irlan­da abrió una inves­ti­gación debido a la for­ma en que Tin­der y otros ser­vi­cios ges­tio­nan los datos per­son­ales de los usuar­ios. Pero una for­ma cues­tion­able en el mane­jo de la infor­ma­ción per­son­al de los usuar­ios por parte de una platafor­ma como Tin­der no exime a los usuar­ios de respon­s­abil­i­dad acer­ca del cuida­do de su infor­ma­ción per­son­al, ya que son ellos mis­mos quienes ter­mi­nan proveyen­do la mis­ma a los gigantes de la tec­nología. Tal como explicó Cecil­ia Pas­tori­no luego de lo que fue el escán­da­lo de Face­book y Cam­bridge Ana­lyt­i­ca al hablar sobre el val­or de la infor­ma­ción per­son­al y la respon­s­abil­i­dad de los usuar­ios, “el prin­ci­pal moti­vo por el cual los usuar­ios no cuidan su pri­vaci­dad prob­a­ble­mente sea  porque no son con­scientes del val­or que tiene su infor­ma­ción”.

Casual­mente, en enero de este año un estu­dio pub­li­ca­do por el organ­is­mo de defen­sa al con­sum­i­dor de Norue­ga (NCC, por sus siglas en inglés) sug­iere que varias apli­ca­ciones pop­u­lares de citas online, como Grind, OkCu­pid y Tin­der, están recopi­lan­do infor­ma­ción sen­si­ble de los usuar­ios, entre ellas pref­er­en­cias sex­u­ales, datos pre­cisos de ubi­cación, activi­dad online, para com­er­cializarlas con grandes com­pañías de mar­ket­ing y pub­li­ci­dad.

Pero no solo las com­pañías de tec­nología manip­u­lan la infor­ma­ción que los usuar­ios expo­nen, si no cualquiera que ten­ga acce­so a ella. Como vimos en el artícu­lo sobre “Téc­ni­cas y her­ramien­tas OSINT para la inves­ti­gación en Inter­net, la may­oría de las per­sonas uti­liza ser­vi­cios de Inter­net que alma­ce­na fotos per­son­ales, así como infor­ma­ción rela­ciona­da a afil­ia­ciones políti­cas o reli­giosas, gus­tos, hob­bies y muchas cosas más. Y esta infor­ma­ción acce­si­ble para cualquiera, puede ser uti­liza­da para bue­nas acciones como puede ser la búsque­da de niños per­di­dos, pero tam­bién para realizar ataques de inge­niería social dirigi­dos.

Fal­los de seguri­dad en Tin­der

En enero de este año se cono­ció tam­bién que en foros clan­des­ti­nos han esta­do cir­cu­lan­do más de 70.000 imá­genes de usuar­ios de Tin­der empa­que­tadas jun­to a un archi­vo de tex­to que con­tenía tam­bién el ID de aprox­i­mada­mente 16.000 usuar­ios de la apli­cación. Si bien no está claro el fin con el cual esta­ban cir­cu­lan­do las imá­genes, se espec­u­la con que podrían ser uti­lizadas para extor­sion­ar a los pro­pios usuar­ios de Tin­der o inclu­so para crear fal­sos per­files en otras platafor­mas con la inten­ción de realizar algu­na acción mali­ciosa.

En con­clusión, una de las grandes fal­las de apli­ca­ciones como Tin­der es que no cuen­tan con políti­cas de pri­vaci­dad ade­cuadas, ya que toda la infor­ma­ción es públi­ca y cualquiera puede con­sul­tar­la. Evi­den­te­mente, esto obliga a los usuar­ios a con­sid­er­ar qué tipo de infor­ma­ción desean que se mues­tra en su per­fil y si real­mente es rel­e­vante la mis­ma a la hora de quer­er matc­hear con alguien en la red.

Es prob­a­ble que muchas veces no ten­ga sen­ti­do pub­licar infor­ma­ción sobre el empleo o la uni­ver­si­dad en la que estu­di­amos. Evi­tar este tipo de datos podría dis­minuir los vec­tores de ataque y por con­sigu­iente el niv­el de exposi­ción. Sea como sea y tal como hemos vis­to en el ejem­p­lo de per­fil de Tin­der, es un hecho que muchas platafor­mas solic­i­tan una gran can­ti­dad de infor­ma­ción a sus usuar­ios e inter­rela­cio­nan la mis­ma entre otras platafor­mas. Si sumamos todos los datos se obtiene mucha infor­ma­ción y muchas veces para los usuar­ios es difí­cil dis­crim­i­nar qué tipo de infor­ma­ción es más sen­si­ble que otra.

Recomen­da­ciones a la hora de com­ple­tar un per­fil

A con­tin­uación, te pre­sen­ta­mos una serie de con­se­jos que podrías imple­men­tar a la hora de inter­ac­tu­ar a través de tu per­fil en apps de citas con el obje­ti­vo de pro­te­ger tu pri­vaci­dad en la red.

Nom­bre y edad: es preferi­ble usar un seudón­i­mo y no el nom­bre real, pues sabe­mos que es muy fácil “stalkear” a alguien en la red por su nom­bre y apel­li­do.

Uni­ver­si­dad o cen­tro de estu­dios: Nor­mal­mente, las insti­tu­ciones cuen­tan con gru­pos activos en redes sociales donde es rel­a­ti­va­mente fácil encon­trar a sus miem­bros y cole­gas, con­sideran­do tam­bién que el tipo de uni­ver­si­dad o cen­tro de estu­dios define un per­fil psi­cológi­co.

Espa­cio descrip­ti­vo del usuario: Evi­tar infor­ma­ción innece­saria en este espa­cio que suele ser de carác­ter libre para el usuario. Muchas per­sonas en el inten­to de describirse divul­gan infor­ma­ción que los expone con­sid­er­able­mente, colo­can­do el número de su telé­fono celu­lar, per­files públi­cos a otras redes, etc.

Tra­ba­jo y tipo / lugar de empleo: A menos que estés bus­can­do cole­gas o inter­cam­bios pro­fe­sion­ales, no es acon­se­jable sumar esta infor­ma­ción a tu per­fil. En el caso de las uni­ver­si­dades o cen­tro de estu­dios, sabe­mos que hoy es fácil bus­car infor­ma­ción a par­tir del grupo de perte­nen­cia de un indi­vid­uo. Esto sucede clara­mente en LinkedIn para el caso de los empleos.

Gen­ero sex­u­al: Es nece­sario para estable­cer nues­tra búsque­da en la red.

Tema Musi­cal Preferi­do / Top de artis­tas: Estos son datos que gen­er­an un niv­el de exposi­ción muy bajo.

Vista Pre­lim­i­nar del per­fil de IG.: Este un pun­to sen­si­ble, pues si bien es cier­to que resul­ta cómo­do para ambas partes de un match cono­cerse panorámi­ca­mente medi­ante una pre­vi­su­al­ización de Insta­gram, tam­bién es cier­to que muchos usuar­ios uti­lizan esta red de man­era públi­ca, por lo que es recomend­able evi­tar el uso de per­files públi­cos y más aún si vamos a prestar nue­stro per­files a otras redes como es el caso de Tin­der.

Como dice el dicho, un gra­no no hace granero pero ayu­da al com­pañero. Esper­e­mos que este artícu­lo sea de ayu­da para lograr una may­or respon­s­abil­i­dad y con­cien­cia acer­ca del uso de nue­stros datos en la red.