El proyec­to Opti­mización del Cir­cuito Asis­ten­cial del Códi­go Ictus de los Hos­pi­tales Públi­cos ges­tion­a­dos por Quirón­salud en la Comu­nidad de Madrid (los hos­pi­tales uni­ver­si­tar­ios Fun­dación Jiménez Díaz, Rey Juan Car­los, Infan­ta Ele­na y Gen­er­al de Vil­lal­ba), con­sis­tente en el dis­eño de un pro­totipo de sis­tema para la detec­ción tem­prana de ictus en pacientes con ries­go a pade­cer este acci­dente cere­brovas­cu­lar que con­sti­tuye la primera causa de muerte en mujeres y de dis­capaci­dad adquiri­da en el adul­to en nue­stro país, fue recono­ci­do recien­te­mente en la últi­ma edi­ción de los Qual­i­ty Inno­va­tion Award 2019, den­tro de la cat­e­goría de Inno­vación Poten­cial.

El diplo­ma, con el que la Aso­ciación Nacional de Cen­tros Pro­mo­tores de la Exce­len­cia-CEX reconoce los proyec­tos inno­vadores en las empre­sas y orga­ni­za­ciones y que avala así la novedad, util­i­dad, apren­diza­je, ori­entación al cliente y efec­tivi­dad de la ini­cia­ti­va, fue recogi­do por su inves­ti­gador prin­ci­pal, el Dr. Javier Par­do, inves­ti­gador del Insti­tu­to de Inves­ti­gación San­i­taria de la Fun­dación Jiménez Díaz (IIS-FJD) y jefe del Ser­vi­cio de Neu­rología de los hos­pi­tales uni­ver­si­tar­ios Rey Juan Car­los (Mós­toles), Infan­ta Ele­na (Valde­moro) y Gen­er­al de Vil­lal­ba (HGV), en un acto cel­e­bra­do en el Cen­tro Supe­ri­or de Inves­ti­ga­ciones Cien­tí­fi­cas (CSIC).

Conc­re­ta­mente, el proyec­to, lid­er­a­do por el espe­cial­ista y desar­rol­la­do por el IIS-FJD, con el soporte del Depar­ta­men­to de Sis­temas y TI de la Fun­dación Jiménez Díaz, dirigi­do por Alber­to Par­do, y la colab­o­ración como como part­ner tec­nológi­co de la empre­sa IOON Tech­nolo­gies, se basa en el dis­eño y creación de un dis­pos­i­ti­vo wear­able, en for­ma­to pulsera, con los sen­sores com­er­ciales per­ti­nentes para la detec­ción tem­prana del ictus, apoyán­dose en la inteligen­cia arti­fi­cial para la eval­u­ación ráp­i­da del diag­nós­ti­co. Esto per­mite aler­tar en tiem­po real al hos­pi­tal sobre el esta­do del paciente en el momen­to del even­to y opti­mizar el tiem­po de inter­ven­ción, y por lo tan­to sus resul­ta­dos.

El tiempo de intervención, vital

Y es que, en el abor­da­je de ictus, enfer­medad cere­brovas­cu­lar que afec­ta a los vasos san­guí­neos que irri­g­an san­gre al cere­bro, cuya preva­len­cia está direc­ta­mente rela­ciona­da con la edad y que cada año pade­cen unas 120.000 per­sonas en España, “el tiem­po de inter­ven­ción es, sen­cil­la­mente, vital”, asev­era el Dr. Par­do.

En este sen­ti­do, recuer­da que “hay tratamien­tos cuya ven­tana de actuación es de tan solo cua­tro horas y media y en muchos casos, pasa­do un tiem­po no mucho may­or, ya no hay ter­apia posi­ble a aplicar, sien­do por tan­to irre­versibles los efec­tos de la patología, que deja impor­tantes secue­las en la mitad de las per­sonas que la pade­cen, con el cor­re­spon­di­ente ele­va­do ries­go de dis­capaci­dad y depen­den­cia”.

Por eso, ante la apari­ción de cualquier sín­toma o afectación sospe­chosa, espe­cial­mente en los ámbitos del lengua­je, el movimien­to o el equi­lib­rio, “es fun­da­men­tal no ‘esper­ar a que se pase’, como sucede, lam­en­ta­ble­mente, demasi­a­do a menudo, sino pon­erse en con­tac­to con los ser­vi­cios san­i­tar­ios, que con­fir­marán el diag­nós­ti­co y val­o­rarán, en caso afir­ma­ti­vo, el tratamien­to a admin­is­trar para lograr la may­or recu­peración posi­ble, no solo vital, sino fun­cional; un pro­ced­imien­to en el que el tiem­po ‑insiste el neuról­o­go- es clave”.

Una pulsera que detecta, avisa y activa el circuito asistencial

En esa car­rera con­trar­reloj el dis­pos­i­ti­vo desar­rol­la­do en este proyec­to, cuya ini­cia­ti­va a niv­el clíni­co par­tió de la Unidad de Ictus del Hos­pi­tal Uni­ver­si­tario Rey Juan Car­los, de donde son los pacientes con los que se ha desar­rol­la­do y val­i­da­do el pro­totipo, apor­tará una ayu­da ines­timable, ya que detec­tará el ictus en sus primeros momen­tos y, lo que es más impor­tante, acti­vará el nece­sario cir­cuito asis­ten­cial para tratar­lo lo antes posi­ble.

Así, como expli­ca el Dr. Par­do, frente a la actu­al situación, en la que las enti­dades san­i­tarias no dispo­nen de un recur­so avisador en tiem­po real de episo­dios tem­pra­nos de ictus, y depen­den por tan­to de que, cuan­do una per­sona lo sufre, él mis­mo o un alle­ga­do llame al 112, ponien­do de esta for­ma en mar­cha el envío de una UVI móvil, que val­o­rará al paciente y decidirá si debe ser traslada­do a una unidad de ictus, lo que supone una suce­sión de eta­pas que a menudo es fuente de retra­sos y posi­bles inci­den­cias; “la pulsera ven­drá a susti­tuir esta lla­ma­da para que el dis­pos­i­ti­vo active por sí mis­mo este cir­cuito asis­ten­cial”.

El proyec­to Opti­mización del Cir­cuito Asis­ten­cial del Códi­go Ictus ha final­iza­do ya su fase de desar­rol­lo, y se encuen­tra actual­mente en la eta­pa de recogi­da y análi­sis de los datos que demues­tran su util­i­dad y efi­ca­cia para su inter­ven­ción efec­ti­va por parte de los ser­vi­cios de Neu­rología, tal y como expli­ca el neuról­o­go, que augu­ra que “su disponi­bil­i­dad en la prác­ti­ca clíni­ca será una real­i­dad a lo largo del pre­sente año”.

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