Madrid —

Las lesiones han super­a­do a las enfer­medades infec­ciosas como la prin­ci­pal causa de muerte de niños en todo el mun­do, y los psicól­o­gos tienen el conocimien­to nece­sario para ayu­dar a pre­de­cir y pre­venir con­tratiem­pos mor­tales en la infan­cia, según una pre­sentación en la con­ven­ción anu­al de la Aso­ciación Amer­i­cana de Psi­cología.

“Muchos fac­tores difer­entes con­tribuyen a las lesiones no inten­cionales, por lo que si podemos deten­er solo uno de estos fac­tores de ries­go, la lesión podría pre­venirse ‑ase­gu­ra David C. Schwebel, de la Uni­ver­si­dad de Alaba­ma Birm­ing­ham (Esta­dos Unidos), quien hizo la pre­sentación-. Medi­ante el uso de estrate­gias de com­por­tamien­to nove­dosas, posi­ble­mente podamos pre­venir lesiones que ante­ri­or­mente se con­sid­er­a­ban acci­dentes inevita­bles”.

Las lesiones fueron respon­s­ables de la muerte de más de 11.000 y las vis­i­tas urgen­cias de más de 6,7 mil­lones de niños esta­dounidens­es en 2017, según los Cen­tros para el Con­trol y la Pre­ven­ción de Enfer­medades. El proyec­to Glob­al Bur­den of Dis­ease esti­ma que más de 2 mil­lones de niños menores de 19 años en todo el mun­do murieron como resul­ta­do de lesiones en 2017. Si bien estos números rep­re­sen­tan todas las lesiones, la pre­sentación se cen­tró solo en lesiones no inten­cionales (es decir, acci­dentes) en lugar de lesiones inten­cionales como como sui­cidio, homi­cidio y abu­so.

Schwebel describió un mod­e­lo que los psicól­o­gos podrían usar para reducir las lesiones acci­den­tales en los niños. El mod­e­lo agru­pa los fac­tores de ries­go en tres cat­e­gorías: fac­tores basa­dos en el medio ambi­ente, basa­dos en el cuidador y basa­dos en el niño. Según Schwebel, cada cat­e­goría con­tribuye de algu­na for­ma a casi todos los inci­dentes, y la pre­ven­ción de un solo fac­tor de ries­go podría evi­tar que ocur­ra una lesión.

Los fac­tores basa­dos en el entorno pueden incluir muchos aspec­tos difer­entes del entorno con el que los niños inter­ac­túan. Por ejem­p­lo, los niños podrían ahog­a­rse con los juguetes si no están bien dis­eña­dos o se lesio­n­an en un acci­dente auto­movilís­ti­co debido a un asien­to de automóvil insta­l­a­do incor­rec­ta­mente.

Schwebel describió un caso en el que él y sus cole­gas redu­jeron el ries­go ambi­en­tal al com­parar el aspec­to y la for­ma de las botel­las que con­tienen jugo o com­bustible para antor­chas. A los niños se les mostraron muchas botel­las, algu­nas con com­bustible de antor­cha y otras con jugo, y se les pre­gun­tó si las tomarían o no.

Los niños tendían a iden­ti­ficar los líqui­dos en botel­las de plás­ti­co trans­par­ente como bebidas y aque­l­los en recip­i­entes opa­cos como no bebidas. Después de que se pub­li­caron los hal­laz­gos, hubo cam­bios evi­dentes en la indus­tria del com­bustible de antor­cha a medi­da que el com­bustible comen­zó a vender­se en botel­las opacas oscuras.

Los fac­tores basa­dos en el cuidador pueden involu­crar a cualquiera que esté super­visan­do a un niño, inclu­i­dos padres, mae­stros, niñeras o inclu­so socor­ris­tas. Según Schwebel, los mae­stros de preesco­lar a menudo pueden estar mal paga­dos y fati­ga­dos por el inten­so tra­ba­jo de super­vis­ar a los niños durante todo el día y, a veces, usar el tiem­po de juego al aire libre como un des­can­so para sí mis­mos, lo que per­mite que los niños cor­ran libres, a pesar de que la may­oría de las lesiones en los preesco­lares ocur­ren en los patios de juego.

“Para resolver este prob­le­ma, desar­rol­lam­os el Pro­gra­ma de Estampil­las de Seguri­dad donde los niños usan una eti­que­ta con su nom­bre y los mae­stros tienen estampil­las para rec­om­pen­sar a los niños en sus eti­que­tas con su com­por­tamien­to seguro ‑expli­ca-. Aunque en la super­fi­cie esto parece enfo­carse en rec­om­pen­sar a los niños por un com­por­tamien­to seguro, su obje­ti­vo prin­ci­pal es lograr que los mae­stros se involu­cren y presten aten­ción”.

Los fac­tores basa­dos en los niños incluyen las habil­i­dades motoras, cómo los niños perciben su entorno y cómo inter­ac­túan con los demás. Estas habil­i­dades varían mucho según la edad, por lo que se nece­si­tan difer­entes enfo­ques para enfrentar los ries­gos. Por ejem­p­lo, los niños de 7 años luchan más con las deman­das cog­ni­ti­vas de cruzar la calle que los de 14 años. Las inter­ven­ciones para los fac­tores basa­dos en el niño pueden incluir el refuer­zo de prác­ti­cas comunes de cri­an­za, como enseñar a los niños a cruzar la calle de man­era segu­ra o mostrar­les cómo inter­ac­tu­ar con per­ros calle­jeros.

La for­ma en que se eli­gen las situa­ciones especí­fi­cas para las inter­ven­ciones puede ser una mez­cla, dijo Schwebel. Por ejem­p­lo, la idea de un pro­gra­ma de pre­ven­ción de ahogamien­to surgió después de que Schwebel obser­vara a los socor­ris­tas mien­tras sus pro­pios hijos juga­ban en una pisci­na. Otras ideas de inter­ven­ción se extraen de las expe­ri­en­cias per­son­ales y las ideas que le tra­jeron sus alum­nos, como el pro­gra­ma Stamp in Safe­ty.

Y aunque los inves­ti­gadores psi­cológi­cos son esen­ciales, este tra­ba­jo requerirá la colab­o­ración en una var­iedad de dis­ci­plinas, dijo Schwebel. A lo largo de su inves­ti­gación, Schwebel ha tra­ba­ja­do con infor­máti­cos, artis­tas visuales, inge­nieros eléc­tri­cos, bioes­tadís­ti­cos, médi­cos, epi­demiól­o­gos y otros.

“A niv­el mundi­al, esta­mos en medio de una dis­min­u­ción sin prece­dentes en la car­ga de salud por enfer­medades con­ta­giosas e infec­ciosas. A medi­da que el mun­do se desar­rol­la, los ries­gos para la salud cam­bian ‑apun­ta Schwebel-. Los psicól­o­gos tienen la expe­ri­en­cia, la teoría con­duc­tu­al nece­saria y las metodologías nece­sarias para com­pren­der y tomar medi­das para pre­venir la impor­tante car­ga de salud de las lesiones no inten­cionales”. (I)

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