La Poli­ca ha detec­ta­do tam­bin el envo de comi­da del ban­co de ali­men­tos a Mar­rue­cos o la uti­lizacin de estos lotes de comi­da para abonar ser­vi­cios con­trata­dos por la orga­ni­zacin


La operacin se ini­ci tras una denun­cia de la Sub­del­e­gacin de Gob­ier­no.
E.M.

La Poli­ca Nacional inves­ti­ga la ven­ta ile­gal de lotes de comi­da por parte de una ONG de Ali­cante. La operacin se ini­ci a raz de la denun­cia for­mu­la­da por la Sub­del­e­gacin del Gob­ier­no en Ali­cante, depen­den­cias del Min­is­te­rio de Agri­cul­tura y Pesca, en relacin al pro­gra­ma de ayu­da ali­men­ta­ria a las per­sonas des­fa­vore­ci­das.

La Unidad de Con­trol del FEGA (Fon­do Espaol de Garan­ta Agraria) que tra­ba­ja como Organ­is­mo Aut­nomo depen­di­ente del Min­is­te­rio de Agri­cul­tura y Pesca detect cier­tas irreg­u­lar­i­dades en el repar­to direc­to de ali­men­tos a per­sonas nece­si­tadas por parte de una platafor­ma empre­sar­i­al sol­i­daria, cuya orga­ni­zacin dispona de has­ta cin­co sedes en la provin­cia de Ali­cante, hechos que puso en conocimien­to de la Poli­ca Nacional.

El Grupo de Delin­cuen­cia Econ­mi­ca de la Briga­da de Poli­ca Judi­cial de la Comis­ara Provin­cial de Ali­cante comenz a lle­var a cabo ges­tiones para com­pro­bar si esta orga­ni­zacin cumpla con los obje­tivos estable­ci­dos, es decir, si pona los ali­men­tos a dis­posicin de las per­sonas ms des­fa­vore­ci­das de for­ma gra­tui­ta, ya fuera medi­ante la elab­o­racin de comi­das preparadas para ser con­sum­i­das en las insta­la­ciones de la orga­ni­zacin o medi­ante la entre­ga direc­ta de lotes de comi­da, ali­men­tos que en este caso pro­cedan del Ban­co de Ali­men­tos.

Con­tin­uan­do con la inves­ti­gacin, los agentes com­pro­baron que las cin­co sedes de la orga­ni­zacin efec­tu­aron el repar­to de ali­men­tos den­tro del Pro­gra­ma de Ayu­da 2018, reci­bi­en­do todas ellas ali­men­tos. Las cin­co sedes fueron inspec­cionadas por la Depen­den­cia de Agri­cul­tura y Pesca de Ali­cante.

Fru­to de las inspec­ciones lle­vadas a cabo se pudo deter­mi­nar que, en algu­nas de las sedes, el nmero de ben­e­fi­cia­r­ios se haba dupli­ca­do, fal­tan­do por lo tan­to mul­ti­tud de exis­ten­cias en los almacenes. En otra, exis­tan diver­sas inco­heren­cias en las notas de entre­ga de los lotes de comi­da ya repar­tidos, puesto que con­sta­ban que su repar­to era supe­ri­or al nmero de pro­duc­tos pre­vi­a­mente recibidos. Igual­mente se detec­taron anom­alas en los locales que no reunan las condi­ciones hig­ini­cas nece­sarias para desar­rol­lar esta activi­dad.

Los inves­ti­gadores ver­i­fi­caron cada una de las anom­alas denun­ci­adas, deter­mi­nan­do que efec­ti­va­mente se descono­ca, en algunos de los casos, el paradero de has­ta cer­ca de una tonela­da de comi­da. Por otra parte, los agentes apre­cia­ron que muchos de los ben­e­fi­cia­r­ios fig­ura­ban en los lis­ta­dos de for­ma dupli­ca­da, pre­sum­ien­do por tan­to que los lis­ta­dos podan haber sido falsea­d­os para que cier­tas per­sonas obtu­vier­an ms ali­men­tos que los que les cor­re­sponde.

Fru­to de las pesquisas, los inves­ti­gadores lle­garon a la con­clusin que, incumplien­do la nor­ma­ti­va, la orga­ni­zacin pre­sun­ta­mente ven­da de for­ma ile­gal lotes de comi­da a algu­nas de las per­sonas que fig­ura­ban como ben­e­fi­cia­rias o bien uti­liz­a­ban pre­sun­ta­mente esos ali­men­tos para pagar cier­tos ser­vi­cios que la orga­ni­zacin con­trata­ba. En algunos de los casos, cier­tos lotes de comi­da proce­dentes del Ban­co de Ali­men­tos eran pre­sun­ta­mente ven­di­dos para su pos­te­ri­or trasla­do a Mar­rue­cos.

Var­ios vol­un­tar­ios de la orga­ni­zacin eran per­sonas nece­si­tadas, sin tra­ba­jo e inclu­so algunos de ellos se encon­tra­ban en situacin irreg­u­lar en Espaa.

De acuer­do con las man­i­festa­ciones de tes­ti­gos y miem­bros de la propia aso­ciacin, algunos de los tra­ba­jadores de la mis­ma no cobra­ban por los ser­vi­cios presta­dos y eran remu­ner­a­dos en algu­nas oca­siones con comi­da del Ban­co de Ali­men­tos. En algunos casos, los vol­un­tar­ios eran per­sonas nece­si­tadas, sin tra­ba­jo e inclu­so, algunos de ellos, se encon­tra­ban en situacin irreg­u­lar en Espaa .

Tras iden­ti­ficar a los pre­sun­tos respon­s­ables de las dis­tin­tas sedes, los agentes localizaron y detu­vieron en Ali­cante, en una primera fase, a una mujer de nacional­i­dad peru­a­na de 30 aos, como pre­sun­ta auto­ra de un deli­to de estafa con­tin­u­a­da y falsedad doc­u­men­tal. Del mis­mo modo, fueron odas en declaracin como inves­ti­gadas no detenidas dos per­sonas ms.

El prin­ci­pal respon­s­able de la tra­ma, ya en prisin, se oculta­ba en la local­i­dad de Tor­re­vie­ja al con­star­le en vig­or una recla­macin judi­cial por vio­len­cia de gnero.

Los agentes seguan sin xito la pista del prin­ci­pal respon­s­able, varn peru­ano de 49 aos. A esta per­sona le con­sta­ba en vig­or una recla­macin judi­cial por mal­os tratos habit­uales en el mbito famil­iar, adems de los deli­tos que se le acus­a­ban en este entra­ma­do en cuestin, estafa y falsedad doc­u­men­tal.

Los agentes sospech­a­ban que pudiera estar escon­di­do en algu­na local­i­dad de la provin­cia de Ali­cante, por lo que establecieron un dis­pos­i­ti­vo de bsque­da que con­cluy el pasa­do viernes con su local­izacin y detencin en Tor­re­vie­ja.

La inves­ti­gacin ha sido lle­va­da a cabo por agentes del Grupo de Delin­cuen­cia Econ­mi­ca de la Briga­da de Poli­ca Judi­cial de la Comis­ara Provin­cial de Ali­cante.

Con­forme a los cri­te­rios de

The Trust Project

Saber más

Fuente