Es como una esfinge: hiertica, erguida, con el rostro imperturbable y el habla calma de los dioses de las pelculas de Cecil B. DeMille.

AFP

Es como una esfinge: hiertica, erguida, con el rostro imperturbable y el habla calma de los dioses que en las pelculas de Cecil B. DeMille salan tuteando a Charlton Heston. Ella, en todo caso, habra sido una diosa o, para hacerlo ms creble, una marquesona que no mirara por encima del hombro a los dems mortales.

Vena en la troupe de Rajoy y estaba dispuesta a darlo todo. Haba estudiado Medicina, pero enseguida comprendi que no quera curar catarros sino cambiar el mundo. Hasta entonces haba sido como tantas chicas nacidas y criadas en la Espaa rural. Proceda de Cubillos (Zamora) pero, hubiera nacido donde hubiera nacido, su vida estaba llamada a destacar. El despegue de Pastor se sita en Pontevedra, siendo ya funcionaria. Ah fue jefa de planificacin sanitaria de la provincia, luego gerente de atencin primaria y, finalmente, directora general del Sergas (Servicio Gallego de Salud).

En Madrid aterriz como diputada por Pontevedra en el ao 2000. Pronto fue ministra de Sanidad y, ms tarde, de Fomento. Entonces camos en la cuenta de que nadie haba hablado mal de ella. Ana Pastor, que siempre tiene a mano una mxima para salir airosa en las ocasiones difciles, deca ayer: «En estos cargos no nos mira nadie salvo que metamos la pata», de lo que cabe deducir que ella nunca la ha metido.

De su paso por el Ministerio de Fomento se recuerda su actuacin para salvar in extremis el AVE a La Meca, el proyecto estrella de Espaa, que atraves un momento de dificultad cuando la arena del desierto se colaba en el aparato de refrigeracin y en el sistema de frenado, poniendo en peligro su continuidad. Repetidas veces, la ministra viaj a Riad para controlar de cerca las reparaciones. Eran viajes discretos en los que Pastor se haca acompaar por los mejores ingenieros. Hasta que no estuvo todo arreglado, no par.

Sin embargo, la etapa ms brillante de Ana Pastor vino despus, como presidenta del Congreso de los Diputados. Ah ha hecho de todo, y todo lo ha hecho bien. La llegada de Podemos a la Carrera de San Jernimo fue un momento decisivo y la presidenta se emple a fondo para ayudar a los nuevos diputados. No se trataba de aleccionarles sobre si deban llevar corbata o no, camisa o s. Ana Pastor fue condescendiente mientras pudo. Ella misma ha contado que no hace mucho un militante de la formacin morada (seccin PACMA) le pidi permiso para meter animales en el Hemiciclo. A Pastor no le dio un soponcio de milagro. Una santa.

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