Wash­ing­ton —

En Esta­dos Unidos nueve de cada diez adul­tos se sen­tirían a gus­to usan­do al menos una for­ma de telemed­i­c­i­na, ellos mis­mos o sus seres queri­dos may­ores, según una nue­va encues­ta de la Asso­ci­at­ed Press y el Cen­tro NORC para la Inves­ti­gación de Asun­tos Públi­cos.

La telemed­i­c­i­na se refiere a las con­sul­tas médi­cas real­izadas vir­tual­mente. Por ejem­p­lo, Sid­ney Kramer, de 92 años, toma su pre­sión y peso y los envía a su enfer­mera.

Pero el estu­dio mues­tra que los usuar­ios quieren ase­gu­rarse de que una visi­ta vir­tu­al es tan efec­ti­va como una visi­ta en per­sona y que la infor­ma­ción sobre su salud es pri­va­da.

Los seguros médi­cos pri­va­dos cubren cier­tos ser­vi­cios, como una con­sul­ta con video, en cam­bio el seguro médi­co estatal Medicare para los ancianos tiene muchas restric­ciones.

Sin embar­go, el Con­gre­so aprobó una ley que amplía la cober­tu­ra del Medicare y abar­ca aho­ra opciones como con­sul­tas con video y el diag­nós­ti­co de sín­tomas de der­rames o el mon­i­toreo de la diáli­sis de los pacientes en sus casas. (I)

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